PARA LIMPIAR BOTELLAS DE BOCA ESTRECHA - truco


¿Qué puedes hacer entonces?
Una forma muy fácil de limpiar, rápida, barata, y que da muy
buen resultado -me lo enseñó mi madre- es echarle un puñado de arroz crudo, con
un poco de agua y jabón líquido para platos.
Si tienes el tapón de la botella, lo tapas, y si no, con la
palma de las manos o la punta de los dedos.
Remueve enérgicamente. El arroz arrancará todos los posos. El
agua jabonosa se encargará de limpiar y abrillantar el recipiente.
Aquí te dejo un pequeño ejemplo.
Tenía unas botellitas de muestras de aceite de oliva. Me
hicieron falta y las utilicé.
Estas botellitas no me gusta tirarlas, por si alguna vez me
sirven para trasladar aceite a alguna excursión, o para echar un poquito de
licor.
El arroz, en este
caso, es milagroso.
Si
utilizas a menudo la hierbabuena en tu cocina, y no tienes un campo o una
maceta
donde poder criarla, puedes conservarla hasta una semana. Coge un paño de cocina, espolvorea con agua, sin llegar a mojarlo del todo, pon la hierbabuena en el centro, envuelve, mete en una bolsa de plástico, y mete en el frigorífico. Te durará unos días casi como recién comprada.
donde poder criarla, puedes conservarla hasta una semana. Coge un paño de cocina, espolvorea con agua, sin llegar a mojarlo del todo, pon la hierbabuena en el centro, envuelve, mete en una bolsa de plástico, y mete en el frigorífico. Te durará unos días casi como recién comprada.
IMPORTANTE:
Nunca puedes volver a congelar un alimento descongelado anteriormente. Pierde calidad. Se rompe la cadena del frío, y además de perder
vitaminas, las bacterias, que estaban "dormidas" por el frío, vuelven
a reproducirse.
Hay
que rechazar por completo las latas deformadas, abolladas, abombadas, oxidadas
y con fisuras. No son muy fiables. Antes de destapar una lata, lávala con agua
caliente, enjuágala bien y sécala.
Pela
y corta las patatas como quieras (alargadas, a cuadraditos). Échalas en un
cuenco, y cúbrelas con un vaso de cerveza o dos (según la cantidad de patatas).
Déjalas un rato. Escúrrelas muy bien, échales la sal y fríelas en abundante
aceite muy caliente, en la sartén o en la freidora.
La cerveza le da un sabor muy especial. Y para hacerlas más crujientes, las fríes. Las
escurres, y cuando pase un ratito, las vuelves a poner en la freidora o en la
sartén, sin haber bajado la temperatura y las terminas de hacer,
Verás
el resultado. Te soprenderá.
Para
cocer la pasta, utiliza un recipiente alto. Calcula 1/2 litro de agua por cada 50 g. de pasta, y 5 g. de sal. Pon en la olla
abundante agua. Cuando esté hirviendo, echa una cucharada de aceite de oliva,
añade la sal y luego la pasta y remueve con tenedor largo de madera, o con
estos utensilios que venden especialmente para la pasta. Para saber si está en
su punto (al dente), comprueba que por fuera esté blanda, pero al morderla, el
interior esté un poco duro. Pasa por agua fría, y pásale una cucharada de
mantequilla. Quedará más suelta.
Para
mejorar la digestión de los ajos y que no se repitan, retira la semilla
central. Córtalo por la mitad, y será más fácil de quitarla.
También puedes echarlos, una vez pelados, en un poco de agua caliente, y
dejarlos unos dos minutos. Así se vuelven más suaves.
Para
que las pechugas de pollo queden más tiernas, remójalas en leche durante 2
horas. Si a la leche le pones un majado de ajo y perejil, después, a la hora de
rebozarlas, estarán exquisitas.